Desde la cancha del barrio San Francisco, perteneciente a la parroquia eclesiástica Nuestra Señora de El Cisne, se dio inicio a la conmemoración de la Semana Santa, una de las celebraciones más significativas para la comunidad católica. Este acto no solo representa el comienzo de un tiempo litúrgico especial, sino también una oportunidad para fortalecer la fe, la reflexión espiritual y la unión entre los fieles.

La jornada comenzó con una procesión solemne, presidida por el párroco, el padre Reinaldo Graciano, quien, acompañado por los feligreses, guio el recorrido por varias calles del sector. Durante el trayecto, los participantes manifestaron su devoción mediante cantos, oraciones y la tradicional portación de ramos, recordando la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén.

El recorrido culminó en la catedral, donde se llevó a cabo la bendición de los ramos, un rito cargado de simbolismo que invita a los creyentes a renovar su compromiso cristiano. Posteriormente, se celebró la eucaristía, momento central de la fe católica, en el que los asistentes participaron con recogimiento y fervor.

En conjunto, esta actividad no solo reafirma las tradiciones religiosas, sino que también fortalece los lazos comunitarios y promueve valores como la fe, la solidaridad y la esperanza, elementos fundamentales en la vida espiritual de los creyentes.

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